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Identidades que TRANSitan la legitimación: una entrevista al activista español José Cabrera Pérez





















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Entrevista por Javier Sosa

José Cabrera Pérez nació el 21 de Diciembre de 1986, vive en Tenerife (Islas Canarias, España) y es voluntario dentro del grupo joven de la Asociación LGTB Algarabía desde hace más de dos años.

Su interés en temas de géneros y sexualidades se remonta hace varios años aproximadamente cuando se empezó a cuestionar precisamente el género y la orientación sexual, cuando empezó ha descubrir que era diferente del resto.

Tuvimos una amena entrevista con él, quien gentilmente decidió responder con profundidad a una serie de preguntas que amplían nuestra visión del activismo LGTBQIH y la realidad de la diversidad afectivo sexual.

¿Qué constituye una identidad no enmarcada en binarismos hacia adentro del mismo colectivo LGTBI?

Tanto dentro de los colectivos LGTBQI y dentro del llamado ambiente, no existe medias tintas. De manera inconsciente muchxs activistas LGBTIQ (incluyendo las propias personas bisexuales) te leen como un hombre gay, y si no lo eres, entonces piensan que puedes ser un hombre transexual, la bisexualidad se presenta como una ficción para muchxs. Si eres bis
exual y te visibilizas se acuerdan de ti durante el día, o los tres días siguientes como mucho, pero después se olvidan y vuelven a percibirte como gay. Si quieres que te vean como una persona bisexual y que se acuerden necesitas “un comprobante”, necesitan que pases por el “detector de mentiras o de verdades” según se mire, que consiste en exigirte una “coherencia” entre tu identidad sexual(1) (bisexual) y tus prácticas sexuales para poder tenerte en cuenta como bisexual, al menos por un sector del colectivo LGBT, porque otrxs seguirán cuestionándote... Es decir, veo tres elementos bifóbicos importantes cuando hablamos de bisexualidad: 1) Invisibilidad: para la mayoría de la gente o eres hetero o eres gay ( en mi caso me leen como gay) hasta que te visibilizas, 2) Desconfianza: si te visibilizas te exigen “el comprobante” de tu “identidad bisexual + practicas bisexuales = orientación bisexual” algo que con heterosexuales y homosexuales no se les exige, y 3) Negación: incluso aún con “el comproba
nte” muchxs te siguen negando la existencia.

Una posible reivindicación u objetivo bisexual general que veo dentro del campo hetero y homo es legitimar la orientación bisexual como orientación sexual genuina, que muchas veces la sociedad no entiende por su percepción binaria. ¿Cómo lo hacemos? 1) A través de la formación, y cuando digo formación no hablo de un curso que hagan en el colectivo LGBT de tu localidad, ni en una charla en un colegio, instituto, universidad,... sino una formación en la diversidad afectivo sexual y de género de manera longitudinal (en todos los cursos) y transversal (en todas las asignaturas), teniendo en cuenta, la bisexualidad. 2) También a través la visibilidad de personas bisexuales, tanto activistas como personas famosas y/o que trabajen de cara al público, creo que ayuda bastante a la bisexualidad. Actualmente lo que se necesita es a más “hombres bisexuales visibles”, es muy común el rechazo que sufrimos por parte de las mujeres (heterosexuales) a
la hora de establecer parejas estables, por falta de formación y referentes positivos.


Actualmente en la asociación LGTB a la que pertenezco, Charlie Marreo (activista bisexual) y yo estamos fomentando la creación de un grupo de personas bisexuales (2) (o personas que no se identifican con el binomio hetero/homo) porque vimos hay una necesidad de crear un espacio donde se hable más o menos exclusivamente de bisexualidad y crear un discurso en común (junto con o
tros colectivos LGT"B") y tener argumentos propios. Constantemente hay que explicar a la sociedad y a nuestrxs compañerxs de lucha en qué consiste todo esto de la bisexualidad.


¿Qué rol juega el concepto de género en las construcciones sexuales identitarias?

El género es una línea que atraviesa todo y no nos damos cuenta.
Siguiendo con el tema de la bisexualidad, precisamente uno de los elementos que intervienen en negar a una persona bisexual tiene que ver con el género*, si un hombre bisexual no cumple el rol de género esperado para un hombre automáticamente es considerado gay, y si ese chico se visibiliza como bisexual enseguida vienen las preguntas: ¿Cómo, pero te gustan más l
os chicos, no? O incluso afirmaciones como: “tú no eres bisexual, eres gay, acéptalo ya”. Si toda la sociedad, incluyendo el propio colectivo lésbico/gay piensa lo mismo, es muy común y normal que ese chico termine identificándose como gay por la presión, no es que se haga gay, su orientación sexual no cambia lo que cambia es su identidad sexual, es decir, el cómo se identifica ante el grupo. En cambio en la situación contraria, si un chico bisexual cumple el rol de género asignado socialmente a los hombres y se visibiliza como bisexual lo más probable es que sí lo consideren bisexual, porque nadie pensaría que un heterosexual de verdad en su sano juicio diga qu
e es bisexual con todas las consecuencias que tendría, en cambio todo el mundo sospecharía de un chico afeminado (automáticamente considerado gay) que dice ser bisexual, todos pensarían en que quiere quitarle “negatividad” a la situación declarándose bisexual, que para mucha gente, es como decir... “ si soy menos gay = tengo menos problemas”. Pero volviendo al chico bisexual considerado masculino por la sociedad, muchos tienen la presión de su entorno, una homofobia interiorizada en mayor o menor grado, el privilegio heterosexual, su novia heterosexual,... por presión de grupo, él se identificara como heterosexual, no es que su orientación sexual haya cambiado, pero si su identificación sexual con el resto. Pero aunque sea visible como bisexual, aunque sea más creíble que el chico bisexual que no cumple el rol de género “masculino”, aún así, tiene que tener el “comprobante” también.
Por eso muchas veces se piensa que hay pocas personas bisexuales o son personas que no existe, pero es más común de lo que pensamos, bisexuales hay en todos lados pero “¿dónde están? Es que son unos cobardes” ... al igual que hay lesbianas y gays que se ocultan bajo el disf
raz de heterosexual, lo mismo pasa con personas bisexuales, cada persona tiene su proceso de "salida del armario"... muchos gays y lesbianas pasan por esa etapa o viven de esa manera, pero a una persona bisexual se le juzga muchísimo
más si también lleva “doble vida” o tiene otra forma de vivirlo. Claro está que también hay personas bisexuales independientemente de su sexo/identidad de género y su rol de género, visibles y/o activistas.
En general, el género (tanto la identidad de género como el rol de género) es uno de los elementos que la sociedad tendrá en cuenta para comprobar si es o no bisexual, y para etiquetar como hetero u homosexual (gay y lesbiana) según los estereotipos que muchas veces tiene que ver con: hombres y mujeres con unos “roles de género contrarios o diferentes” socialmente asignados (hasta que la persona que “parece hetero” diga lo contrario).
Con el tema transexual (o transgénero según el país) pasa lo mismo, un chico trans (chico que nació con un cuerpo leído como femenino) se le va cuestionar su identidad de género, si no cumple con el rol de género considerado masculino por la sociedad. Es más creíble la identidad de género de un chico trans que cumple con los roles de género considerado masculinos, e incluso más aún si es machista, que un chico trans que cuestiona esa masculinidad hegemónica. Creo que aquí el movimiento por las nuevas masculinidades tiene algo que ver...


¿Cómo es posible una reivindicación identitaria, desde el "no lugar binario" o desde "el lugar no binario"?

Yo quizás diría en “el lugar no binario”... sí es posible una reivindicación fuera del binario, tanto en orientación sexual, como en roles de género, identidades de géneros y en sexo.

Desde la orientación sexual no binaria (bisexuales, polisexuales y pansexuales) no se habla desde la indefinición, se habla desde la definición pero fuera del binarismo hetero/homo, creo que son cosas distintas... en cambio las personas que no se identifican, que se presentan como indefinidas porque no se nombran por “x” cuestiones... ahí creo que es más difícil reivindicar algo, por eso la gente que no se identifica claramente como hetero, homo, bi (y sus derivados), hombre o mujer... necesitan utilizar un término para reivindicarse... como algunas personas lo hacen con el término “queer”, pero al nombrarte ya te estás identificando de alguna manera, ya estás definiéndote
de alguna forma u otra, aunque sea una definición fluida que cuestiona la identidad sexual como algo fijo, esencialista, estable, dada una vez para siempre... te estás posicionando, dentro o no del binarismo, pero te estás posicionando identitariamente, es decir... “lo que no se nombra no existe”.

Todxs o casi todxs sabemos que la orientación sexual no es binaria, pero tampoco consiste en crear un trinarismo, hay un continuo y no me refiero a la escala Kinsey, sino más difusas... donde los deseos llamados homosexuales no interfieren para nada con los deseos heterosexuales... incluso habría que cuestionar si realmente hay deseos homosexuales y deseos heterosexuales o simplemente deseos sexuales (como les pasa a personas que se identifican como polisexuales y pansexuales). Existen personas que se encuentran en una “indefinición” porque no sabe si “son gays o es realmente bi”, “heteros o bi...” precisamente porque se ha vendido la bisexualidad como “una orientación sexual y emocional dirigida a personas de ambos sexos” y claro una definición tan sencilla a veces puede ser interpretada de mil maneras, y una de ellas es que te tienen que gustar los dos sexos por igual, tanto sexual como afectiva o románticamente,... que tienes que estar siempre con los dos sexos a la vez o alternando... La bisexualidad “es el potencial de sentir atracción romántica, afectiva y/o sexual por personas de más de un género o sexo, no necesariamente en el mismo momento, de la misma manera ni al mismo nivel”(3). Esa es una definición más inclusiva para todas las personas que no se identifican con el binario hetero/homo, después la persona decidirá si su lucha es gay o bisexual y por lo tanto utilizará la identidad gay o bisexual. De todas formas siempre dejamos impreciso el espacio identitario, siempre habrá personas que no se identifiquen con eso, pero
debemos tener en cuenta que utilizamos términos con definiciones más o menos claras, y más o menos abarcadoras por una cuestión de visibilidad, no porque en la realidad el ser humano lo podemos dividir en todas estas categorías sin tener ningún “problema”.

Es posible una reivindicación identitaria en el no binarismo, pero para eso se necesitan espacios identitarios dentro de los colectivos LGBTI (a veces incluyentes y a veces excluyentes), por eso la necesidad de trabajar en conjunto con asociaciones mixtas LGBTI, feministas,... y quizás no tanto sólo y exclusivamente como “grupo de bisexuales” o “asociación de bisexuales” porque aunque se trabajen en red con gays, lesbianas, personas trans e intersex, no es lo mismo cuando participan todos de la misma asociación. Creo que es una forma de “convivir”, una forma en la que podemos ver los prejuicios que tenemos, a veces incluso podemos sentir la endo-discriminación y entender que estos datos nos avisan que algo está fallando y así, ent
onces, poder mejorar.


¿Cómo ves la socialización futura de las sexualidades y los géneros? ¿Cómo vislumbras el resultado de nuestras políticas identitarias?

Pues no estoy seguro. Realmente no sé cómo terminará todo esto, te soy sincero. Pero sí estoy seguro que el activismo cambiará y está cambiando de alguna manera la idea que teníamos de sexualidad y de género.
Creo que habrá, y ya está pasando, una proliferación de nuevos términos que hará más difuminadas nuestras políticas identitarias para bien o para mal. La línea que separa lo que llamamos “movimiento queer o transmaribibolleras” y movimiento LGBT” será más delgada... Habrá muchas menos personas comprometidas con el activismo por comodidad y conformismo mientras se va avanzando en derechos LGBT (al menos en España).
Veo necesario que en el movimiento LGBT empecemos a cuestionarnos de qué manera queremos socializarnos. ¿Socializarnos en qué sociedad? ¿De qué manera? Creo que debemos empezar a cuestionar el matrimonio, la ley de identidad de género... que todxs sabemos que ha beneficiado a mucha gente pero aún así hay cosas que no están zanjadas, como la patologización de las identidades trans, el sexo en los documentos oficiales (hombre o mujer), la interse
xualidad como “trastorno del desarrollo sexual”, la monogamia... Sé que mucha gente ha empezado a cuestionar todo esto, incluso dentro de algunos colectivos LGBTI... pero debemos fomentar el diálogo, el debate con los grupos transmaribibolleras, creo que es algo que nos beneficiará a todxs.
Pero realmente no sé decirte cómo será el futuro. La cosa puede mejorar, empeorar o quedarse estancada.

¿Qué rol juega la subjetividad y qué rol lo social en la construcción de identidades genéricas sexuadas?

Sí, creo que el rol de la subjetividad es importante a la hora de construir identidades de sexo/género, pero de todas formas entramos en un debate que no está zanjado. Por un lado hay personas que creen, y te argumentarán por estudios que se han hecho, que la identidad de sexo es biológica (que hay zonas en el hipotálamo que indican la identidad de sexo de la persona, y se puede saber incluso si es o no transexual, y otras zonas distintas también con la orientación sexual) y otras personas, como es mi caso, que creemos que no podemos reducir la identidad de género/sexo y la orientación sexual a pura biología. La ciencia produce sesgos, produce metáforas performativas, es decir, que produce aquello que intenta describir de alguna manera. Justificar la diversidad afectivo sexual y de género sólo y exclusivamente por la biología me parece peligroso, cuando todavía no sabemos mucho sobre el cerebro.

Muchas personas que en España llamamos transexuales, en otro contexto cultural, en otro tipo de cultura, siendo incluso, imaginemos, “biológicamente lo mismo”, se perciben diferente. Ni
nosotrxs tenemos la verdad de lo que es ser transexual o esa esencia “innata” que hace que la persona sea transexual, ni si es otra cultura... una persona trans en occidente puede llegar a pensar que lo suyo en un síndrome, pero otra persona trans (o el término que utilicen ellxs en su cultura, si es que hay) en otra cultura puede percibirse como un “tercer género tan legítimo como los otros dos (o más géneros)”. No quiero decir que las personas transexuales en occidente sean consideradas tercer género, porque nuestra realidad es distinta, pero tampoco hay que imponer la patología (discordancia, trastorno, incongruencia de sexo/género). Hay otras culturas con subjetividades distintas porque vienen de culturas distintas. Y lo mismo pasa con la homosexualidad, bisexualidad...


Pero aclaro que no debemos colonizar otras culturas con ideas occidentales de la sexualidad y el género. Eso no significa que permitamos que se violen los Derechos Humanos. Si una cultura por tradición mata a “lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersexuales” no se puede ni debe permitir. Los derechos de personas LGBTI son Derechos Humanos.

Muchas personas que en España llamamos transexuales, en otro contexto cultural, en otro tipo de cultura, siendo incluso, imaginemos, “biológicamente lo mismo”, se perciben diferente. Ni nosotrxs tenemos la verdad de lo que es ser transexual o esa esencia “innata” que hace que la persona sea transexual, ni si es otra cultura... una persona trans en occidente puede llegar a pensar que lo suyo en un síndrome -no todas las personas trans en occidente piensan que tienen un Síndrome (Síndrome de Harry Benjamin) y/o una patología mental, pero otras muchas personas trans sí-, pero otra persona “trans” o el término que utilicen ellos/as/xs en su cultura, si es que hay, pueden percibirse como un “tercer género tan legítimo como los otros dos (o más géneros)”. No quiero decir que las personas transexuales en occidente sean consideradas tercer género, porque nuestra realidad es distinta, son HOMBRES o MUJERES, pero tampoco hay que trasladar la idea occidental de la transexualidad como algo binario, nosotrxs le damos más importancia el sexo psicológico/cerebral que al sexo genital, pero también hay que tener en cuenta que en otras sociedades tanto el sexo psicologico/cerebral como el sexo genital son importantes a la hora de definir el sexo/género de las personas, habría que preguntarnos (y preguntarles) si para esas personas que nosotros/as/xs interpretamos como “transexuales” se sienten violentadas/os/xs al considerarlas/os/xs y definirse como “tercer sexo/género”, eso es algo que tendrían que hablar ellos/as/xs. Tampoco estoy de acuerdo que además de trasladar esa visión binaria, también se traslade la idea de TRANSEXUALIDAD, que aunque muchxs de nosotrxs no la consideramos una enfermedad, la palabra esta impregnada de patología y lo más probable es que se traslade con todo eso los discursos de “discordancia, trastorno, incongruencia,... de sexo/género”. Hay otras culturas con subjetividades distintas porque vienen de culturas distintas. Y lo mismo pasa con la homosexualidad, bisexualidad..."

"Pero aclaro que no debemos imponer a otras culturas con ideas occidentales de la sexualidad y el género. Eso no significa que permitamos que se violen los Derechos Humanos. Si una cultura por tradición, por ejemplo, matan a “lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersexuales” no se puede ni debe permitir. Los derechos de personas LGBTI son Derechos Humanos".

¿Algo que agregar? ¿Algún pensamiento o conclusión personal?

Muchísimas gracias por hacerme la entrevista. No estoy muy acostumbrado.
Me gustaría aclarar que aunque forme parte de una asociación, mi opinión personal no representa a ninguna asociación, grupo, colectivo... es simplemente mi visión del tema a pesar del corto tiempo que hace que estoy en el movimiento LGBTI.


(1) Identidad sexual me refiero a cómo uno se identifica sexualmente (gay, lesbiana, bisexual, transgénero, transexual, intersex,...)
(2) Área Bisexual Algarabía http://www.bisexualesalgarabia.tk/
(3) Conclusiones de los primeros encuentros de bisexualidad “Creando precedentes”http://www.bisexualesalgarabia.tk/news/conclusiones-de-los-primeros-encuentros-de-bisexualidad-creando-precedente/

La diversidad LGTB: Más allá del dualismo imperante

Documental dirigido por Florencia P. Marano y producido por XTVL y SF Producciones.


Sinopsis:
La teoría Queer dinamita los cimientos del dualismo predominante en la sociedad; hombre-mujer, homo-hetero, normal-raro. Hay tantos matices entre hombre y mujer como en la escala de colores que descompone la luz. Como muestra de la diversidad de género, viviremos con 5 personajes su día a día, un día a día que no es el de un hombre normal, no el de una mujer cualquiera; la normalidad de los no normales.




Mujeres y trans feminidades

(publicado originalmente sin título por Haizea Caballero Ruiz en la sección Artículos de Ciudad de Mujeres)

"El significante de ser mujer como diferenciación de no ser hombre y el de ser hombre es como no ser mujer, es un concepto antropológico de diferenciación entre los sexos o géneros clásicos, aquí vulnera como es lógico la razón del pensamiento construccionista por el cual un sexo biológico o protogénero (entendido como género “asignado” en el momento de nacer en función a una genitalidad), no necesariamente produce la conformidad entre continente y contenido, desde estas posiciones pierden fuerza los postulados androcentristas al ver amenazados sus principios, no de forma circunstancial si no estructural, es decir, el hombre ve en una mujer construida o tecnomujer un individuo conformado fuera de toda norma clásica del binomio H/M, sintiéndose amenazado puesto que este individuo no puede ofrecerle aquello que él piensa que es la principal función de ésta, la reproducción y la retroalimentación heterocentrista y neoliberal de nutrir mercados con varones fuertes y los hogares con hembras fértiles.

Tratan de jerarquizar según opuestos que según ellos se complementan y construyen una categorización fundamentada en la superioridad moral, física, y biológica. En el concreto del sexo - genero ocurre de similar manera, solamente hasta el momento han reconocido dos categorías universales de existencia, es el fundamento del determinismo biologicista. Desde el construccionismo las primeras batallas libradas en el terreno del pensamiento crítico lo libraron las feministas reivindicando la educación, el entorno y las costumbres sociales como definitorias de la construcción del sujeto en individuo- El constructo social impuesto como generador de sexos es un argumento utilizado por el heterocentrismo para definir los dos supuestos únicos géneros, pero por ello dejan la puerta abierta después del análisis del pensamiento crítico a la aparición de constructos ubicados fuera de los postulados biologicistas.

El heteropatriarcado siempre por conveniencia ha tratado estrechamente con el determinismo biologicista, conduciendo la construcción de los sujetos para generar los individuos que ellos desean o necesitan, proyectando una imagen del individuo mejor dicho aun haciendo que cada individuo proyecte una imagen de si descontrolada o fuera de su capacidad de hacerla privada, esto es que la sociedad en la que vivimos prostituye nuestra intimidad y propia construcción psicosocial libre de cualquier interferencia fiscalizada por los patrones heterocentristas y a día de hoy también homocentristas, impidiendo de esta manera obstaculizar, que no conseguir, el libre desarrollo de las identidades emergentes y transitadas que comienzan a desarrollarse públicamente ante una sociedad cada día más aperturista en asuntos de género, permitiéndonos así la posibilidad de hacer, de transmitir a los Mass media, y los círculos de opinión más adelantados un discurso donde nuestra propia metáfora preformativa tenga lugar en esta deconstrucción social que se está llevando a cabo. Incluso el postestructuralismo, que dejó atrás al modernismo, se ve en cierto modo criticado y validado como postulado que evoluciona para dar paso, sin olvidarlo, a una nueva teorización del poder y del lenguaje, a la inversión de las corrientes de los grupos que están ahora abajo y de los que están arriba y de-construyendo sobre él las nuevas teorías que revolucionaran el orden social de los individuos y sus circunstancias sociales que ahora son casi desconocidas.

En un momento dado de la historia se comienza a cuestionar la existencia de más géneros que los establecidos en estos años los colectivos de mujeres transgénero reivindicamos nuestro papel en los estudios relativos al género y en la calle, es decir a nivel teórico y a nivel sociocultural. Demandamos de agentes sociales y administraciones un mejor conocimiento de nuestra realidad, una representación en los foros donde hasta ahora se está decidiendo por nosotras, demandamos una formación que nos ha sido negada por no haber podido tener acceso a la información y el poder poder nuestra condición, reclamamos un futuro mejor para los jóvenes que se tendrán que enfrentar al mismo problema que nosotras, que se cuando se encaren con él, los prejuicios sociales y los restos del heterocentrismo y reciente homocentrismo sean menores o inexistentes.

Vivimos un binarismo actualmente excesivamente excluyente, donde como cito reiteradamente la norma es el heterocentrismo y gracias al progreso y determinadas políticas aperturistas se están proponiendo nuevas categorías personales e identitarias, hasta ahora todos los discurso o casi todos surgen de patrones heterocentrados, donde las nuevas identidades de género comienzan ya no tan tímidamente a adoptar discursos sociales y políticos relativos a su realidad, que es diferenciada y revolucionaria."

La deconstrucción de la identidad

Junto con otros tipos de sujeto cuya sexualidad interesaba particularmente a la ciencia médica decimonónica (incluidas las mujeres, los niños y las clases trabajadoras), el “homosexual” pasó a ser el centro de una variedad de estudios y estrategias. Estas “tecnologías del sexo” se concibieron para preservar y promover una población (o fuerza laboral) productiva y procreadora, susceptible de satisfacer las necesidades de un sistema capitalista en desarrollo. La unidad clave de este orden social era la familia burguesa, en cuyo seno se engendraría la futura fuerza laboral. Dentro de este marco reproductivo, los deseos y prácticas tocantes al mismo sexo eran problemas de los cuales había que ocuparse, aberraciones de la norma procreativa.

El homosexual era el sujeto de, y estaba sujeto a, una indagación sistemática en una amplia gama de campos discursivos, entre otros, la demografía, la educación y el derecho encargados de proteger la salud y la pureza de la población. Mientras que al hombre o a la mujer del siglo XVI que confesaban haber cometido sodomía se los convencía de la pecaminosidad del acto, en el caso del homosexual de fines del siglo XIX se hacía incapié no en las acciones sino en la condición “científicamente”determinada del individuo. Según palabras de Foucault: “La homosexualidad representó una de las formas de la sexualidad, cuando fue trasladada de la práctica de la sodomía a un tipo de androginia interior, a un hermafroditismo del alma. El sodomita había sido una aberración pasajera; el homosexual era ahora una especie”. Y se pensó que el homosexual estaba totalmente inmerso en la sexualidad: “esta se hallaba presente en toda su persona, en la raíz de todas sus acciones”.

Teoría Queer: La visión de Judith Butler (Queer Theory Judith Butler's view)